quisomasaje¿Qué es?

A poco que reflexionemos veremos que el masaje es una acción mucho más cotidiana de lo que creemos. Todos, en cierta medida, somos masajistas. Algo innato, inscrito, dice a un niño de seis meses que ponerse la mano en la cabeza tras un golpe calma el dolor y la ansiedad. Cuando algo nos duele de repente, nuestra primera reacción es poner la mano encima de la zona afectada, frotarla, presionarla. Ese es, a mi parecer, el fundamento del masaje: nos reconforta, nos da bienestar.

La palabra quiromasaje tiene su origen en su propio creador, Vicente Lino Ferrándiz, y significa masaje con las manos. Etimológicamente, kirós es la palabra griega que significa “mano” y masaje parece provenir del árabe -que significa “palpar” o “amasar”. Es por lo tanto, y fundamentalmente, una técnica basada en la palpación y amasamiento manuales, si nos quedamos sólo en la superficialidad del nombre. Pero el quiromasaje es algo más.

Es un sistema que recoge una gran cantidad de técnicas de masaje manual de diversos orígenes (alemanas, suizas, suecas y orientales) que bien recibido nos aporta conciencia corporal, reduce la tensión muscular y las contracturas, acelera la circulación venosa de las extremidades, reduce la excitación nerviosa, estimula el sistema linfático y la eliminación de toxinas, y favorece el buen funcionamiento del organismo.

¿De dónde viene?

Como se ha dicho antes, el quiromasaje como disciplina tiene su origen en el siglo XX, pero el masaje como tal, como manipulación del cuerpo, es, probablemente, una de las técnicas terapéuticas más antiguas del mundo.

En todas las civilizaciones antiguas está documentado el uso de la manipulación como medida terapéutica, desde las primeras culturas sumerias, pasando por Egipto, Babilonia e Israel. También las culturas americanas, tanto andinas y centoamericanas, incas o aztecas, como norteamericanas como los cherokkee, utilizaron métodos terapéuticos centrados en técnicas manipulativas. En la antigüedad clásica, Hipócrates en Grecia y Celso y Galeno en Roma, establecieron ciertas reglas e investigaron sobre el masaje.

Durante la Edad Media, debido quizá a la negación del cuerpo llevado a cabo por la mentalidad monástica y el poder de la Iglesia, el masaje cayó en desuso para reavivarse de nuevo durante el Renacimiento y la Edad Moderna. En los siglos XVII y XVIII, figuras como Timothy Bright y Grovesnor en Inglaterra, Leonard Fuchs y Hoffman en Alemania, Jerónimo Mercurialis en Italia o Celsio en Suecia escribieron sobre la práctica manipulativa.

Es precisamente en Suecia donde vamos a encontrar a quien fue, probablemente, la figura más importante en la historia del masaje: Pehr Henrik Ling (1776-1839):

 

¿Cómo funciona?

Las bases funcionales del masaje pueden explicarse muy bien a través de los efectos que produce. Debido a que cada técnica está indicada para una cosa, cada una tiene un efecto concreto sobre el organismo. Bien sean amasamientos, pellizqueos, fricciones, vaciajes venosos, picoteos, roces, presiones, movilizaciones o amasamientos, el masaje produce una determinada reacción en el organismo relacionada con la estructura estimulada. De ahí que hagamos una diferencia entre efectos mecánicos o fisiológicos, y efectos psicológicos.

Entre los efectos que el masaje puede producir sobre el organismo se encuentran los siguientes: activación de la circulación sanguínea a distintos niveles, inducción a estados de estimulación/relajación del sistema nervioso, acción sobre la circulación linfática al aumentar las fuerzas extrínsecas de las que depende, tonificación y/o relajación del tejido muscular, aumento de la temperatura de la piel, disminución de los depósitos de grasa y ayuda a la reabsorción de los líquidos intersticiales y la aceleración de ciertos procesos metabólicos. Además tiene claros efectos psicológicos.

Por potenciar demostradamente una mejora de la salud y la calidad de vida, los masajes, sean del tipo que sean, están considerados como una de las técnicas terapéuticas más antiguas del mundo y una de las más extendidas y usadas.