reflexologia podal¿Qué es?

La reflexología podal es una técnica refleja en la que la estimulación local del pie desencadena una acción neurobioquímica que provoca determinadas reacciones parciales o generales sobre el organismo. La práctica de la reflexología para el uso terapéutico se llama refexoterapia.

 

¿De dónde viene?

El origen del masaje de las zonas reflejas se remonta hasta la antigüedad y lo podemos situar geográficamente en el Extremo Oriente, India y Egipto, aunque también existen referencias de estas prácticas en la antigua Roma o en algunas culturas andinas. Las referencias más antiguas parecen estar en China, en el libro Nei Ching Su Wen, atribuído a Huang Ti (2697-2597 a. C.), el Emperador Amarillo, tercer emperador de China, en el que se recopilaban una serie de puntos reflejos del cuerpo humano. Pocos siglos después se elaboran las pinturas de la tumba de un médico llamado Ankmahor, en Saqqara, Egipto, las cuales se han datado en 2330 a. C., durante la VI dinastía en el Imperio Antiguo. En ellas se puede ver a cuatro personas, dos de las cuales parecen estar siendo tratadas de pies y manos por las otras dos. Aunque se han dado multitud de interpretaciones, los jeroglíficos que las acompañan parecen corroborar la versión de que se está realizando algún tipo de tratamiento.

Existen muy pocas referencias a la reflexología en siglos posteriores. Se sabe que también los indios Cherokees utilizaron esta técnica de rehabilitación como parte de una ceremonia sagrada, pero no estamos seguros desde cuándo.

Es durante el siglo XIX, cuando este conocimiento empieza a implantarse en occidente de la mano de sir Henry Head, quien insinúa la vinculación de ciertos puntos con determinados órganos del cuerpo, los cuales reaccionan al estímulo de aquellos mediante presión.

Fueron dos norteamericanos, no obstante, los que pondrían las bases de la reflexología: el médico William Fitzgerald (1872-1942) y la masajista Eunice Ingham.

 

¿Cómo funciona?

Para la realización de este proceso se requiere la participación de ciertas estructuras: los receptores, los nervios sensitivos, la médula espinal, la formación reticular y el sistema nervioso vegetativo.

La piel está compuesta por tres capas bien conocidas: la epidermis, la dermis y la hipodermis, siendo la primera la más externa y la última la más profunda. En ella existen una serie de receptores del tacto y de la temperatura que recogen los estímulos que son transportados por el sistema nervioso.

En el tejido celular subcutáneo de la hipodermis se forman unos engrosamientos compuestos por diferentes tejidos. Estos engrosamientos o depósitos fibrosos son los que el reflexólogo detecta en la palpación del pie.

Algunos estudios, entre ellos los llevados a cabo por el Dr. Jesús Manzanares (2003), demostraron que las biopsias tomadas de los tejidos de estos depósitos subcutáneos eran diferentes a las tomadas de cualquier otro tejido subcutáneo del pie donde no se detectaba la existencia de estos depósitos. El resultado fue que las muestras de los tejidos de los depósitos mostraban una acumulación de tejido nervioso muy superior al del tejido celular subcutáneo normal (del orden de un 34% más de fibras nerviosas).

Cuando estos depósitos son estimulados por el masaje del reflexólogo se provoca un cambio de polaridad en la célula mediante lo que Manzanares denomina Potencial de Acción. Las células del depósito que poseen una carga eléctrica de -70 mV se despolarizan rápidamente para experimentar de manera inmediata un aumento de su carga eléctrica hasta los +45 mV mediante la incorporación de iones de sodio, calcio y potasio.

Una vez recibido el estímulo, éste es transportado por los nervios plantar, safeno, tibial anterior y musculocutáneo hasta la médula espinal, donde los fascículos espinotalámicos conducen las sensaciones táctiles protopáticas y dolorosas al encéfalo, cuya puerta de entrada es la formación reticular, la estructura más importante en el circuito reflexológico. En los núcleos reticulares, como en el pie, existe una especie de mapa del cuerpo (representación somatotrópica), a los cuales van llegando los impulsos nerviosos zonales del pie, para ser devueltos en orden hacia el órgano que se intenta estimular de manera distal, mediante el reequilbrio del sistema nervioso vegetativo